VECINOSDELINTERIOR.COM / 24 DE ABRIL
El reclamo central de esta convocatoria apunta contra la calificación legal de “tortura seguida de muerte”, argumentando que se trata de una acusación desproporcionada que no refleja lo ocurrido en la celda policial durante aquel abril de 2020.
La iniciativa cobró fuerza tras la difusión de un descargo firmado por Valeria Argüello, hermana de una de las agentes implicadas. A continuación el texto:
A LA COMUNIDAD Y A CADA TRABAJADOR QUE SOSTIENE EL SISTEMA PÚBLICO:
Escribo estas líneas desde el dolor, pero sobre todo desde la necesidad de verdad. Mi hermana es una de las personas imputadas en el caso de Florencia Magalí Morales. Durante mucho tiempo hemos guardado silencio por respeto al proceso judicial y al dolor de una familia, pero tras la reciente audiencia, es hora de hablar con la claridad que surge de las pruebas y de los mismos peritos.
NO HUBO ASESINATO, HUBO UNA TRAGEDIA PERSONAL.
La fiscalía ha reconocido finalmente, basándose en cuatro expertos en criminalística, que “NO HUBO INTERVENCIÓN DE TERCEROS”. Magalí no fue asesinada por la policía; ella tomó una decisión drástica. Es fundamental que la sociedad sepa esto, no estamos ante criminales que quitaron una vida, sino ante trabajadores que se encontraron con un desenlace que nadie deseaba.
LA POLICÍA NO ES UN CUERPO MÉDICO NI PSICOLÓGICO
Se acusa a los policías de «inducción al suicidio» por no haber interpretado el estado de Magalí. Pero debemos preguntarnos: ¿están nuestros policías capacitados y equipados para ser contenedores de crisis de salud mental? Magalí llegó a la comisaría arrastrando una mochila de dolor inmensa: una situación de violencia de género, pobreza y la reciente y traumática pérdida de su nieta.
ES AQUÍ DONDE DEBEMOS DETENERNOS PARA ENTENDER A QUÉ LE LLAMA «TORTURA» LA FISCALÍA. Es fundamental que se sepa que NO EXISTE UNA ACUSACIÓN POR GOLPES O AGRESIONES FÍSICAS. La fiscalía argumenta que hubo «tortura» porque Magalí gritaba pidiendo ayuda y no fue asistida. Pero hay que decir la verdad de lo que se vive, todos los detenidos gritan, todos dicen ser inocentes y todos piden ayuda.
En este caso, mi hermana y sus compañeros no supieron interpretar o advertir que esta vez era distinto; no tuvieron la formación para distinguir entre la protesta habitual de una detención y el pedido de auxilio de una persona en un punto de quiebre.
¿Es justo culpar a los policías por no haber percibido toda esa carga emocional cuando es el Estado quien debió estar presente y ocuparse de ella mucho antes? Mi hermana y sus compañeros actuaron con los protocolos que conocen, en celdas que ellos no diseñaron y en un sistema que los deja solos. Un error de procedimiento o una falla en una requisa podrá ser una falta administrativa, pero convertir eso en una acusación de «tortura seguida de muerte» es un salto legal desproporcionado e injusto.
HOY SON ELLOS, MAÑANA PODÉS SER VOS.
Esta carta es también para vos, oficial de policía, médico o docente. Todos los que trabajamos para el Estado sabemos que nos piden milagros con recursos miserables. Nos mandan a la calle con lo puesto y, cuando el sistema colapsa bajo su propio peso, no buscan responsables en los despachos donde se toman las decisiones, buscan responsables entre los que marcamos tarjeta.
EL SISTEMA BUSCA CHIVOS EXPIATORIOS.
Es más fácil culpar a los últimos eslabones de la cadena que admitir que el Estado falla sistemáticamente en proteger a las mujeres vulnerables y en dar condiciones dignas de trabajo a sus fuerzas de seguridad. Mi hermana no es una torturadora. Es una mujer trabajadora, es hija, hermana, esposa, madre, abuela y tía; tiene una familia que la acompaña y sufre con ella. Hoy es usada como «CHIVO EXPIATORIO» PARA CALMAR UNA DEMANDA SOCIAL, mientras los verdaderos responsables de la falta de infraestructura y protocolos siguen en sus oficinas.
CONVOCATORIA A LA MARCHA POR LA VERDAD.
La semana pasada fuimos casi 300 personas alzando la voz. Pero somos muchos más los que sabemos que no somos culpables del abandono del Estado. NO PERMITAMOS QUE LA POLÍTICA Y LA PRESIÓN MEDIÁTICA DESTRUYAN LA VIDA DE TRABAJADORES QUE HICIERON LO QUE PUDIERON CON LO POCO QUE TENÍAN.
Invitamos a toda la comunidad, a las familias de otros policías y a todo empleado público que se sienta desamparado por el sistema, a marchar nuevamente con nosotros en paz y por la verdad.
Día: Viernes 24 de abril
Hora: 16:30 hs.
Lugar: Plaza Pringles
PEDIMOS JUSTICIA POR MAGALÍ, SI, PERO LA JUSTICIA NO SE ALCANZA CONDENANDO A INOCENTES.

















