VECINOSDELINTERIOR.COM / 02 DE ENERO
Un operativo tan inusual como conmovedor se desarrolló en la madrugada del 28 de diciembre en los caminos rurales de Castelli, provincia de Buenos Aires. A las tres de la mañana, mientras el pueblo dormía, el sonido acompasado de los cascos rompió el silencio: 133 caballos rescatados del maltrato avanzaban en arreo durante más de 30 kilómetros, guiados por un reducido grupo de arrieros. El objetivo era claro: dejar atrás años de abandono y comenzar una nueva etapa de cuidado y protección.
El traslado partió desde el establecimiento La Nicolasa con destino final en la localidad de Pila, y requirió una compleja combinación de logística, conocimiento del campo y compromiso humano. Los animales se encuentran bajo la tutela de la Asociación contra el Maltrato Animal (ACMA), ONG que desde hace 15 años actúa como depositaria judicial en causas de violencia animal. La tropa había pasado siete años en Baradero y los últimos tres en Castelli, pero la venta del campo y el deterioro en las condiciones de cuidado —con lesiones y signos evidentes de abandono— obligaron a la organización a buscar un nuevo destino.
Ante la imposibilidad de ingresar camiones por el mal estado de los caminos internos, la única alternativa fue el arreo hasta la feria de la Sociedad Rural de Castelli, donde los caballos llegaron cerca de las ocho de la mañana tras paradas estratégicas para hidratarse y mitigar el impacto del calor y del terreno hostil. El operativo estuvo encabezado por el arriero Hugo Ferre, conocedor de la tropa desde años atrás, un factor clave para el éxito del traslado. Luego de ser cargados en cinco camiones, los animales recorrieron otros 40 kilómetros hasta el campo alquilado por ACMA en Pila, cerrando una escena poco habitual que, registrada en videos y fotografías, no tardó en viralizarse como símbolo de rescate, perseverancia y trabajo silencioso en defensa de los animales.



















